domingo, 8 de diciembre de 2013

Las cadenas nunca pueden ser más fuertes que las palabras y los lápices de colores.

Increíblemente la lluvia se ha apagado y ha dejado las luces de tus ojos encendidas. Mi inconsistencia temporal me declara culpable de todos tus actos cada vez que sonríes. Ya no me importa donde me estés llevando. Llevame. He viajado hasta aquí para conocer ese mundo de montañas y rascacielos que me prometiste. He olvidado canciones solo para poder pronunciar tu nombre sin pestañear. Cuanta sangre joven que alimenta mis ganas de algo mas! Que esperas? Vení! Nademos hasta que la marea nos pierda, ahoguemonos en este mar tan lindo sin importar como volver, sin importar si es o no amor. Tenemos todo para perder y todo para ganar. Cuánta adrenalina! Ves todo esos paisajes retratados con acuarelas? Pienso llevarte una y otra vez hasta que me descubras y puedas entrar a mi corazón sin la necesidad de preguntar que pasará mañana. Escapemos por todas esas ventanas. Ves todas esas nubes que deambulan y quieren opacar cada beso? Como si me importara la lluvia! Bailemos hasta que mi cuerpo se mimetice con el tuyo, cantemos hasta quedarnos afónicos! Quiero buscarte en esa sensación de placer de sentirme libre sin siquiera buscarlo. Las cadenas nunca pueden ser más fuertes que las palabras y los lápices de colores.  Ahora que estamos solos. ¿Te puedo preguntar algo?

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