Jamás imaginé que una duda podía clavarse en mi pecho de esta manera,
retorciéndose por dentro a cada segundo.
Y ese mismo veneno que me corroe los huesos,
es el que me devuelve esa imagen difusa en el espejo.
Solíamos ser uno solo...
¿Cuántos somos ahora?
soy uno cuando estás conmigo
soy otro cuando estás lejos
¿Cuándo fue que crecí?
¿En qué momento dije que quería estar vivo?
Tiré la moneda y huí como un cobarde.
Jamás quise dejarte ir.
Pero eso es lo que hice por no poder decidir.
Ahora no soy lo que solía ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario