viernes, 24 de mayo de 2013

Se que todos los días prometo no pensar en el mañana
y a la vez reniego de la incertidumbre del hoy
aun así ya no me gusta despedirte, porque la verdad es que después de cada "adiós"
después de cada última mirada, hay algo que se queda. A veces tu sonrisa se esconde en mis bolsillos y me acompaña en las horas de frio; a veces son tus ojos, que me gustaría que me observen mientras te pienso; a veces tus palabras, con las que juego a armar frases lindas con nuestros nombres.
Me gustan mis sábanas ahora que tienen tu perfume, me gustan tus ganas, me gustan tus manos cuando me acarician, pero prometí no desnudarme. Así que aquí estoy, con mis bolsillos llenos de vos, pero yo que no me encuentro y me necesito y me busco para decirte todas estas cosas porque sin mi no tengo voz.
Se que me ilusiono fácil,  que me bastan dos palillos para construir un castillo, y que subo tan alto que la caída es brusca y dolorosa, por eso me mantengo dentro de esta coraza.
Quiero cambiar, quiero que me aprendas a querer así.
Ahora a dormir, y a extrañarte.