Siempre lo mismo.
Siempre el mismo viejo truco de escribir historias
para luego quedarme sin nada.
Siempre el mismo tonto y sentimental
que lleva su cuaderno en blanco a todos lados
esperando llenarlo de relatos emocionantes
Cuando empezó todo esto?
Desperté un día, y todos sabían lo que yo tenía que hacer
menos yo.
Me vendieron una vida donde el sol no parpadea,
ni las flores se marchitan.
Me borraron las líneas del horizonte con la mano
para luego escribirme las fronteras con el codo.
Les debo unas disculpas
por irme antes que echen
y por llevármelos a todos conmigo.
Les debo unas disculpas,
por los monstruos en el armario,
por no haber podido devolver la pasión en ese beso
por dejarte ir
Les debo unas disculpas
por quedarme atrapado entre tus ojos.
susurrando bajo la cama las cartas que te escribo,
así, vestido,
esperando el día que me vengas a buscar.