miércoles, 6 de febrero de 2013

Discúlpame por ser como el océano y arrasarlo con todo.


Mi corazón encaja perfectamente en aquel fondo del mar lleno de colores cálidos.
Y no es solo una excusa para no ir de donde vengo.
Hay algo mas que toda esa llama libertaria que no me deja dormir.
Es como un olor que no se de donde viene, un aroma que penetra los dedos de las manos.
Se mete entre mis uñas, me corroe los huesos, pero se siente bien.

Hay una palabra, una frase que nos llena el alma y no la dijimos a tiempo.
Froto las manos, descanso en mi espalda, pero ni las estrellas me rescatan de esto.
Ahora caigo del precipicio, y mis pulsaciones no aceleran.
El cielo me responde, soy yo quien se queda callado mientras el tiempo pasa.
Es ese sonido, tic...tac....tic...tac
que me pide el ahora en la arena.
que dice que espere hasta mañana.
que no me deja olvidarlo todo.
Y no es otra razón mas para tomar otro camino, es ese olor, agridulce.
Se mete entre mi pecho, exhalo hasta mis lagrimas, pero se siente bien.