Sumergí los pies en el agua, tibia, mi cuerpo frío encontraba calidez interna en el reposo, eterno, inmutable, mis brazos comienzan a viajar, me dejo llevar por el tren sin destino, por las ideas del mundo; la cabeza abandona todo lo conocido hasta ahora y se refugia en el deseo, la ansiedad y el entusiasmo que me provoca la incertidumbre. Desnudo ante todos, así vine y así me iré, dentro del agua transparente, que refleja de manera confusa mi imagen entrando en mi mismo
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