Todo lo que veo desde el último escalón donde contemplo el horizonte
parece interminable a la hora de preguntarme que es lo que pasa.
Subo y subo,
pero mis pies siguen moldeados a la misma baldosa fria y humeda,
cuando me doy cuenta que los kilómetros escalados
fueron kilómetros de experiencia interna,
y cuando me acerco con una sonrisa
y me haces saber que nada cambió desde entonces.
Sigo haciendo las mismas bromas,
sigo recurriendo los mismos viejos hábitos
Pero cuando me acerco a tu corazon
que es mi horizonte
me doy cuenta que las distancias
que los kilometros que separan
son en realidad
una muestra de lo lejos que estoy de mi propio corazón
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